jueves, 27 de agosto de 2026

Verano 2026

 Un año más hemos disfrutado de las vacaciones en nuestro querido pueblo de Zárabes, esa tranquilidad y sosiego, disfrutar de esos espacios al aire libre, reunirnos con los amigos de la infancia y la adolescencia, recordar esos momentos maravillosos.

Este año ha tenido dos momentos diferentes: uno maravilloso y otro muy peligroso que ahora voy a contar:

El momento maravilloso fue el ver el eclipse el 12 de agosto desde un lugar privilegiado como fue desde el depósito.








El momento peligroso y que nos hizo sufrir durante toda la mañana de un 25 de julio de 2026 fue un incendio que se declaró sobre las 10 de la mañana, las casusas fueron las siguientes:
Siete días antes se fue la luz, llamamos a Endesa, vinieron y se limitaron a cambiar un fusible, cuatro días más tarde se volvió a ir, llamamos otra vez, e hicieron lo mismo y, cuatro días después se volvió a ir la luz pero esta vez acompañado del incendio que comenzó al lado de la casa de Pedro, un lugar que está mirando a Almazul.  
Gracias a Elena y a Laura que se dieron cuenta que salía humo y me lo comunicaron a mi, llamamos a emergencias y vinieron muy rápido, tanto los bomberos, Guardia Civil como un helicóptero y consiguieron apagarlo.
Llamamos a Endesa, vinieron y la causa fue que un cable se había pelado y chocó en el edificio donde se inició el incendio e hizo saltar la llama que luego de propagó.









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Por fin, pudimos disfrutar los siguientes días de esa naturaleza y ese clima ideal que nos proporciona ese entorno aunque recordando lo que podía haber sido de no haber estado a tiempo para parar el fuego, lo que podía haber sido una catástrofe.
Llegó el 15 de agosto, nuestra fiesta y, como todos años, nos visitaron muchos de los nacidos en nuestro pueblo y que nos alegró mucho porque nos permitió rememorar nuestra infancia y adolescencia en común, aunque también, tristemente, recordamos cuatro personas muy queridas que nos dejaron como fue Esther, Javier, Milagros y Puri a los que, desde aquí les envío un abrazo.
Ese día tuvimos misa que la celebró, como ya hace unos años, Borobio, después un aperitivo que nos lo proporcionó nuestro maravilloso alcalde Víctor.
Por la tarde disfrutamos de una merienda a la vez que compartimos un tiempo muy agradable entre todos nosotros.
Al día siguiente, San Roque, se celebró la misa con la procesión y luego otro aperitivo.
Lo más triste fue cuando a los días siguientes y, por motivos diferentes, nos tuvimos que ir separando y desear que al año siguiente nos volvamos a ver.














 

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